viernes, 18 de agosto de 2017

Memorias de la izquierda mexicana I

OPINIÓN

                                                                                                                            Jesús Rojas Rivera

Fue en la reforma político electoral impulsada por José López Portillo en 1976 que los partidos políticos en México se consideraron “instituciones de interés público”. De entonces para acá el derecho electoral en nuestro país ha dado giros insospechados para aquellos lejanos tiempos del partido hegemónico.
 
Cuando el Estado mexicano concedió a los partidos una serie de derechos y prerrogativas, el sistema político mexicano comenzó a cerrar la puerta al radicalismo, fue un proceso para incluir dentro de la incipiente vida democrática a las diversas fuerzas políticas que buscaban o simulaban buscar el poder.
 
Recuerda el profesor José Woldenberg que el PSUM fue el primer intento por unificar las izquierdas en México. En 1982 esa institución política realizó su primera campaña sumando en sus expresiones al Partido Comunista Mexicano, Partido del Pueblo Mexicano, Socialista Revolucionario, Movimiento Acción Popular y a la expresión Acción y Unidad Socialista. Esta fue, según el autor de “La transición democrática en México”, la primera fusión de partidos, agrupaciones y expresiones más diversa de la izquierda en los preludios de un proceso electoral.
 
Pero por supuesto que no toda la izquierda se agrupó en torno a Arnoldo Martínez Verdugo, destacado sinaloense que desde muy joven se adhirió a las filas del Partido Comunista Mexicano. Fue el propio Martínez Verdugo quien encabezó con gallardía y entereza verdaderas luchas de la izquierda para dar espacio a la participación política de las fuerzas de oposición al sistema presidencial, dentro de las recién nacidas instituciones electorales mexicanas.
 
La izquierda de nuestro país tiene por tradición la fragmentación y la pulverización pragmática de sus movimientos. Para aniquilar la unidad de las izquierdas, Rosario Ibarra de Piedra se postuló por el Partido Revolucionario de los Trabajadores y Cándido Díaz Cerecedo por el Partido Socialista de los Trabajadores.
 
Seguramente a muchos de sus ahora seguidores ya se les olvidó, pero mientras que en México la izquierda apenas dibujaba sus esquemas de participación en los procesos electorales, cargando en ellos sus primeras traiciones y sabotajes, un joven tabassqueño llamado Andrés Manuel López Obrador comenzaba su carrera como orador y versista en el Partido Revolucionario Institucional.
 
La izquierda polvorón no dio sorpresas en las elecciones de 1982, Miguel de la Madrid arrasó con toda oposición logrando el 68 por ciento de la votación, el PAN alcanzó poco menos del 16 por ciento, el PSUM el 3.48 por ciento, el PRT el 1.84 por ciento y el PST 1.74 por ciento. Andrés Manuel López Obrador festejaba el triunfo de Miguel de la Madrid en Tabasco y se encaminaba a brindar discursos de felicitación al nuevo Presidente de México.
 
Cuando escucho a algunos militantes de Morena hablar de Andrés Manuel como un reformador de la izquierda, pienso en estos momentos de la historia de México cuando el ahora líder del Movimiento de Regeneración Nacional era un arengador tabasqueño para los intereses del partido hegemónico.
 
Ahora que Rosario Ibarra lo acompaña en su eterna campaña, me gustaría preguntarle en dónde estaba él cuando ella recorría México buscando votos para la izquierda. En 1982, la izquierda comenzó un camino en la construcción de un México plural, muchas vidas costaron los triunfos de las primeras expresiones auténticas de la izquierda mexicana. 
 
Hoy, a la luz de la historia es que entiendo por qué López Obrador y su movimiento no pueden aglutinar todas las fuerzas políticas de izquierda. La política cobra fracturas, no todos perdonan como Rosario Ibarra, algunos tienen memoria y no olvidan que mientras ellos luchaban para abrir boquetes en el sistema, otro allá en Tabasco les hacía campaña en contra, sirviéndole a lo que ahora tanto detesta. Luego le seguimos...

viernes, 11 de agosto de 2017

Márquez, Julión y el PRI ¿Culpables o inocentes?

OPINIÓN

                                                                                                              Jesús Rojas Rivera

En marzo de 2015 en este mismo espacio escribí una columna titulada “Julión es ejemplo, Carmen será diputada”, y hablaba del reconocimiento que Enrique Peña Nieto había hecho sobre el cantante Julión Álvarez a quien por aquellas fechas se refirió como “un joven talentoso, que ha destacado, que ha representado a su tierra”. El titular del Ejecutivo concluyó señalando que le daba gusto que el cantante fuera “un ejemplo para la juventud mexicana”.
 
Julión Álvarez se convirtió en el cantante favorito del PRI. Manuel Velasco, Gobernador de Chiapas, lo contrató como la voz e imagen de la campaña de promoción turística “Chiapas nos une con su grandeza”. El cantante de baladas norteñas, cumbias y narco-corridos también ha sido contratado por el Gobierno de la sureña entidad para amenizar eventos oficiales, no sólo allá, también en Jalisco, pues Aristóteles Sandoval presumía la relación de amistad con el ahora vinculado en lavado de dinero. En Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel anunció con bombo y platillo su presentación durante las festividades del mes patrio. Julión es el cantante de moda que no puede faltar en las fiestas y reuniones de la clase política priista, misma que hoy comienza a darle la espalda. ¿No que muy amigos?
 
Como balde de agua fría cayó en la oficina de comunicación “estratégica” de la Presidencia de la República la noticia de que dos figuras públicas aparecían vinculadas a actividades delictivas de un cártel según el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. La absurda decisión de bajar una foto del Presidente, el Gobernador de Chiapas y el cantante de las redes sociales de los funcionarios fue un acto de desesperación que sigue hasta hoy dando más pérdidas que ganancias. ¿Era esto necesario?
 
La comunicación gubernamental del Gobierno federal, en particular la de la Presidencia de la República, nunca ha servido de mucho, ha sido su verdadero talón de Aquiles. Un error en las decisiones de comunicación es un asunto de poca importancia entre los más cercanos al Presidente, nadie en todo el periodo ha podido encontrar un esquema eficiente para mejorar la imagen de Peña Nieto, quien, dicho sea de paso, es el Presidente peor evaluado en la hhistoria moderna del país. 
 
Ayer por la mañana leía la columna de Jorge Fernández Menéndez describiendo las supuestas relaciones criminales entre prominentes personajes del mundo artístico y deportivo con grupos de la delincuencia organizada en Jalisco. Suposiciones más o menos ciertas, que no tienen fundamento jurídico alguno. Hasta hoy, no sabemos de manera oficial la existencia de ninguna carpeta de investigación abierta en México contra el futbolista Rafael Márquez y el cantante grupero Julión Álvarez. Pero eso no es de ahora, siempre pasa en nuestro país. La mayoría de los señalados por delitos de tráfico y lavado de dinero en EU muy pocas veces tienen investigaciones de este lado de la frontera.
 
En estricto sentido, ni el futbolista ni el cantante tienen, hasta hoy, culpa alguna o pena qué purgar en el sistema de justicia mexicano. Sin afán de sonar a abogado del diablo, debemos entender que la justicia no se fundamenta en dichos y las acusaciones no se sostienen con notas periodísticas. 
 
La culpabilidad o inocencia de los involucrados no pasará por el juicio de columnistas o periodistas de espectáculos, el tema de fondo debe atenderse en las cortes y tribunales competentes, fundarse en el derecho penal e internacional para dirimirse en litigios donde sean las instituciones las encargadas de dictar sanciones o absoluciones para los ahora señalados.
 
En términos del jurista Ignacio Burgoa Orihuela, la justicia no se da por gusto o por capricho, la justicia se logra cuando cada individuo tiene de las instituciones lo suyo, y en este sentido, les guste o no, Julión y Márquez son hasta hoy inocentes. Luego le seguimos..

viernes, 28 de julio de 2017

El PRI a favor: ¿Con qué argumentos?


O P I N I Ó N

                                                                                                                                 Jesús Rojas Rivera

Por varios años he participado en un proyecto de la Asociación Civil “Nada Nos Detiene” denominado “Incubadora de legisladores”. He tenido la oportunidad de exponer ante varias generaciones de jóvenes un tema que me gusta mucho, al cual he denominado “Funciones legislativas”. 

Las funciones legislativas no son otra cosa que las tareas del Poder Legislativo, en el sistema político mexicano estas son múltiples y diversas. Por mencionar algunas, además de tareas propiamente legislativas –de hacer, modificar, o derogar leyes-, nuestros Congresos tienen funciones administrativas, presupuestarias, de control, jurisdiccionales, electorales, entre otras.

Los legisladores sinaloenses saben poco de ellas, estoy seguro que las y los jóvenes egresados del taller-incubadora las conocen mejor que los propios diputados. Lo aseguro porque así se ve, desde las curules sinaloenses se ha renunciado a muchas facultades constitucionales, los diputados dejaron de hacer la tarea del Parlamento para instalarse en el indigno papel de consorte al Ejecutivo. 

Ayer fue la muestra más clara, son facultades del Legislativo las de control del gasto público y las de sanción de los malos gobiernos mediante la votación de las llamadas cuentas públicas, que no son otra cosa sino el estado de resultados que guarda un periodo determinado en el ejercicio de un gobierno. 

El Poder Legislativo se convierte por mandato constitucional en un “vigilante” de los recursos de todos. Cuando el cuerpo legislativo cumple su tarea completa, los indicadores de eficiencia y eficacia gubernamental mejoran sustancialmente, por el contrario, cuando el legislativo permanece distraído de sus funciones de control, la calidad de los gobiernos decae.

A mis alumnos -la mayoría jóvenes que quieren ser diputados en el futuro- siempre les hablo de la importancia del debate parlamentario o la discusión parlamentaria, de las reglas del mismo, de los cánones y tradiciones que enmarcan esta parte dogmática de las tareas legislativas. La tribuna es un lugar extático, a mi gusto, la parte más sustancial y representativa de la esencia del poder soberano representado en el Parlamento. 

En la tribuna se delibera y se debate, se argumenta y se convence. En términos del constituyente Félix Palavicini, la tribuna es el espacio de la “verdadera voz de la soberanía”. Nuestro país y nuestro estado tienen una nutrida lista de elocuentes oradores. Sin hacer juicio de sus postulados o posturas ideológicas, me vienen a la memoria nombres de grandes legisladores como Nemesio García Naranjo, José Vasconcelos, Adolfo López Mateos, Vicente Lombardo Toledano, Rodolfo González Guevara, Querido Moheno y Carlos A. Madrazo que, entre otros, hicieron del parlamento mexicano una verdadera ágora.

Ya en los contemporáneos qué decir de don Porfirio Muñoz Ledo, Carlos Castillo Peraza, José González Torres, Rodríguez Prats, Diego Fernández de Ceballos o Beatriz Paredes Rangel. 

Más allá de lo votado ayer, que es de por sí penoso, lo más lamentable es la decadencia en los liderazgos del PRI. La institución política no debatió, rompiendo la tradición legislativa. Ni uno solo de los legisladores pudo sostener los argumentos de sus decisiones, ni uno solo de los diputados del PRI pudo decirle a los sinaloenses el porqué del sentido de su voto en favor de las cuentas públicas de Malova.

En Sinaloa destacaría las intervenciones de Francisco Javier Luna Beltrán quien nunca rehuyó a la tribuna, ni en los momentos más difíciles de su legislatura, cuando los comuneros de la presa picachos tomaron literalmente el Congreso haciendo un plantón permanente en las instalaciones legislativas. No recuerdo el uso de la fuerza pública o la prohibición del acceso a los manifestantes. La novata legisladora Irma Tirado debería acudir a la experiencia del oriundo de Matatán para que le enseñe un par de cosas: la templanza ante la protesta y la defensa con elocuencia de lo votado, cosas que de las que evidentemente carece la coordinadora mazatleca. Luego le seguimos...

viernes, 21 de julio de 2017

Crónica de una infamia anunciada

OPINIÓN

                                                                                                                     Jesús Rojas Rivera

Miércoles 19, 10:48._ Con más de cuarenta minutos de retraso y previo al comienzo de los trabajos de la Comisión de Fiscalización en el Congreso, el Diputado José Menchaca López ordenó suspender toda transmisión en vivo argumentando que las reuniones de Comisión para discutir las cuentas públicas deben ser privadas. Comenzaban a sonar los primeros tambores de guerra.
 
Miércoles 19, 13:05._ Los integrantes de la Comisión discuten y votan el dictamen del segundo semestre de la cuenta pública de Mario López Valdez. Los diputados Zenén Xóchihua del PAN, Víctor Corrales del PAS, Crecenciano Espericueta del Panal y Ana Cecilia Moreno del PRI votan en contra y se da por rechazado el dictamen 4 votos a 3. Una misteriosa llamada al celular de la legisladora tricolor cambiaría la historia. 
 
Miércoles 19, 13:47._ Cabizbaja, atendiendo las instrucciones de “la llamada”, la Diputada pide a la Comisión reconsiderar el sentido de su voto, dando revés, se desdice y en un acto nunca antes visto en la historia parlamentaria sinaloense, se modifica la tabla de votación quedando aprobada en la Comisión la cuenta pública del último semestre del Gobierno anterior. La cara de la Diputada desdibujada en vergüenza y tristeza, no daba crédito, ella era la pieza sacrificada en el tablero.
 
Jueves 07:00._ En los noticieros radiofónicos se anunciaba un día complicado, la prensa escrita daba cuenta de la importancia de la decisión que se tomaría en el recinto. La reforma del artículo 37 Constitucional en el Congreso de Sinaloa sería un parteaguas en el acomodo de las fuerzas políticas al interior de la cámara. Se movilizaban los periodistas a cubrir el evento que llenaría las portadas de este día. 
 
Jueves 09:00._ Desde temprano el recinto legislativo fue cerrado a cal y piedra, difícil el acceso incluso para los trabajadores del lugar. Días antes, por redes sociales diferentes organismos de la sociedad civil se habían convocado para estar presentes. Comenzaban a llegar ciudadanos, líderes empresariales y miembros de distintas ONG’s. Los mandaron a “gayola”. 
 
Jueves 11:04._ Da inicio la sesión, los gritos en la gradería dificultan el pase de lista y la lectura del acta de la sesión anterior, los radicales lanzan granos de maíz al pleno, los ánimos se caldean. El trabajo en el recinto se dificulta. Se llama al orden, ppero impera el caos.
 
Jueves 11:36._ Cual protestante antitaurino de los que en días de plaza se lanzan al ruedo para impedir la lidia, un espectador salta a la tribuna gritando consignas contra los diputados, es perseguido y sometido, se declara un receso previo a la votación del artículo 37. Los ánimos en el Congreso arden.
 
Jueves 12:08._ Sube a tribuna el primer orador en contra del dictamen. Carlos Castaños Valenzuela, líder de la bancada azul arremete y fustiga con elocuencia. “Qué razón tenía el prócer de Guelatao que a tantos años de su muerte, la vida pública guarda especímenes que por salvar sus privilegios entregaron el decoro. Hoy en la ilegal aprobación de este dictamen Sinaloa regresa a los tiempos donde el Gobernador mandaba enmudecer a la Cámara porque la oposición le era incómoda”. Sus palabras estremecieron el recinto y sumieron en sus asientos a la mayoría. 
 
Jueves 12:26._ Toman la tribuna la Diputada Merary Villegas de Morena, el Diputado Xenén Xóchihua del PAN, el joven legislador Jesús Rendón de Morena, cerrando la lista Juan Pablo Yamuni, quien invocó jurisprudencias y anunció que la oposición acudirá a los tribunales a “enmendar los actos de ilegalidad en este proceso legislativo”.
 
Jueves 12:45._ Declarado el punto suficientemente discutido se procede a la histórica votación: 10 diputados se pronuncian en contra, 27 siguen la línea del Gobernador en favor. El PRI, en contubernio con el PAS, hizo lo suyo. Pero la gran sorpresa la dio el Diputado Jesús Ibarra del partido Nueva Alianza, quien votó en contra de la línea oficial dejando en claro que al menos uno de todos escuchó el clamor de sus electores y dio muestras de altura al actuar con sobrada dignidad. Para entonces todo estaba consumado, será la historia quien los juzgue. Luego le seguimos...

viernes, 14 de julio de 2017

Pucheta y "La Gilbertona"

OPINIÓN

                                                                                                                      Jesús Rojas Rivera


Pucheta es un Alcalde extravagante que rompe protocolos y muestra su desdén por la formalidad. Fernando Pucheta Sánchez es un político hecho a tierra, en la barriada mazatleca que dice “hacer click” con la gente por su sencillez y humildad, un modelo de populismo marismeño que le da para presumir ser el munícipe “consentido” del Gobernador.
 
Ganó por poquito en una elección cerradísima que se terminó de resolver en tribunales, pensar que gobierna con la aceptación de la mayoría es uno de los principales errores de él y sus estrategas. Los desplantes, la vulgaridad y los excesos son cosas de su hechura y formación, de la deformación del sentido de lo público y de la falta de educación que ha llevado a Mazatlán a ser nota nacional más por sus declaraciones que por sus acciones.
 
El que escribe aprecia y disfruta de la cultura popular, de las expresiones más puras del arte urbano o arte de barrio, de la música de viento y los sonidos con guitarras, tubas y acordeones. Soy un convencido de que las manifestaciones artísticas más nutridas de la modernidad tienen sus influencias en los círculos de las clases desprotegidas.
 
El Estado y sus gobiernos deben difundir la cultura pero no influir perversamente en ella, deben divulgar las artes porque en ellas se forma con libertad el espíritu de las naciones. Cuando los gobiernos invierten recursos públicos en el montaje de eventos populares deben entender que, en algunos casos, esos contados eventos lúdicos son el único medio de acceso a la cultura y las artes. Saber qué ofertarle al público es un deber ético del gobernante.
 
El Alcalde mazatleco anunció en la programación semanal de la Hora Municipal la presentación de -cito textual - “La Gilbertona”, un personaje cómico de sobrada picardía que ha ganado notoriedad y popularidad en redes sociales por su manera desenfadada de abordar temas con alto contenido sexual explícito.
 
La posmodernidad ha traído con ella la trivialización del espectáculo, el aplauso fácil, la vulgarización del entretenimiento.
 
El gobernante mazatleco no es ajeno a ello, y en el afán de mantener “conexión con la gente” toma decisiones absurdas, compromete recursos públicos en banalidades. 
Poniéndolo en llos mismos términos en los que se expresan él y su invitado, Pucheta está gastando en “pendejadas” los recursos de las y los mazatlecos. 
 
Lo digo porque así lo pienso, siento vergüenza de ver un Alcalde así en la Perla del Pacífico. Máxime cuando los mazatlecos son herederos de una tradición cultural y artística vasta, nutrida, universal. De hombres y mujeres que son un orgullo nacional como el pintor Antonio López Sáenz, el talentoso Enrique Patrón de Rueda, o la pionera de la danza sinaloense Lupita Castro formadora de generaciones de grandes bailarines. Qué decir del fotógrafo Martín Gavica o el extraordinario músico Israel Torres Araiza. 
 
Mazatlán tiene tanto qué presumir y tanto de qué hablar en las colonias populares, como la obra humanista de las educadoras pilares en la formación de valores cívicos y la filantropía como lo fueron la señora Agustina Monterde y Romanita de la Peña. O la obra de música popular por excelencia de dos grandes exponentes de la cultura sinaloense como don Cruz Lizárraga padre de la Banda de El Recodo, o Ramón López Alvarado fundador de la inigualable Banda La Costeña. Por eso es que sostengo que Fernando Pucheta le falta al respeto a su tierra, al legado de sus ilustres al hacer de “La Hora Municipal” un espacio de groserías y vulgaridad.
 
Decía Aristóteles que “las artes reflejan las más altas aspiraciones del ser”. Si el show de “La Gilbertona” es la expresión que según Pucheta merecen los mazatlecos, la altura de sus aspiraciones está por los suelos.
 
Si las pretensiones del Alcalde van en el sentido de la reelección, tendrá que replantear el sentido de su Gobierno, la seriedad de sus dichos y el respeto para con los ciudadanos. El Gobierno es también reflejo del espíritu del gobernante, un gobernante culto suele impulsar la cultura, un gobernante deportista apoya con tesón al deporte, un gobernante educado impulsa con ahínco la educación. Pucheta impulsa a “La Gilbertona”... Saque usted sus cuentas y así nomás quedó. Luego le seguimos.

viernes, 7 de julio de 2017

Paciencia, prudencia, verbal contingencia

O P I N I Ó N

                                                                                                          Jesús Rojas Rivera

Tras las declaraciones de Javier Duarte al salir de un juzgado en Guatemala parecería que el enemigo público número uno del país se volvió loco. Algunos dijeron que era un “mantra”, otros que una “letanía”, pero lo dicho en realidad era una frase andaluza propia de Sevilla.
 
Cuando escuché al ex Gobernador priista recordé a mi amigo Mikel, un español cañí de Valdezorras que repetía mucho tal dicho pero con algunas diferencias. Mi amigo el sevillano decía: “Paciencia y prudencia, verbal continencia, no exhibir excesiva ciencia, presencia y ausencia con sabida conveniencia”. Aclarado el origen de la extraña declaración, debo aceptar que lo dicho por Duarte tendría mucha vigencia en el acontecer político sinaloense.
 
Paciencia: es la que los ciudadanos comienzan a perder en Sinaloa, en donde despuntan los asesinatos y se incrementan de manera alarmante los robos de vehículo, a comercios y a casas habitación. Paciencia es la virtud para tolerar y asumir desgracias con entereza, para soportar los malos ratos con una buena cara. Paciencia es la que poco nos queda y la que mucho piden el Fiscal y el Gobernador ante el estado barbárico en el que nos encontramos. 
 
Prudencia: Es lo que le pide la bancada del PAS al Diputado federal Manuel Clouthier quien llamó “burrada” al acto legislativo que pretende reducir atribuciones en las facultades de fiscalización en la Cámara local. Ofendidos, los legisladores universitarios emprendieron la crítica contra el legislador independiente a quien además llamaron “provocador”. Cierto es que, además de Manuel, un numeroso grupo de ciudadanos y líderes sociales de fuste han externado su inconformidad por la pretendida reforma a la Constitución. No sobra decir que quien suscribe la columna ha externado que lo pretendido es “un contrasentido a la transparencia y la rendición de cuentas”.
 
Verbal continencia: Es lo que le exigen los diputados de oposición al Gobernador Quirino Ordaz Coppel, sobre todo en sus últimas declaraciones respecto a la modificación del artículo 37 Constitucional en el Congreso de Sinaloa. En su última “puntada” verbal, dijo que a los diputados les hacía falta conocer más sobre la iniciativa que tiene, de nuevo, polarizadas a las bancadas en el Poder Legislativo. De buena fuente sabemos que verbal continencia es lo que le han sugerido sus asesores, pero parece no estar muy dispuesto a seguir sus consejos. Quirino tropieza cada que declara.
 
No exhibir excesiva ciencia: Es lo que la Auditoría Superior del Estado ha hecho en relación a la investigación periodística de esta casa editorial. Comprometida con el silencio, prefiere no entrar en detalles respecto a los señalamientos de corrupción y negocios ilícitos que apuntan a la Secretaría de Salud del gobierno anterior. Ante el vendaval de declaraciones la auditora prefiere la discreción porque toda declaración, en cualquier sentido, compromete.
 
Presencia y ausencia con la sabida conveniencia: Es lo que Mario Zamora Gastélum, director de Financiera Nacional de Desarrollo Agropecuario debe valorar. Mientras el Gobernador constitucional habla de la reducción de tiempos de campaña el mochitense tiene desde hace meses, pintadas “M” en bardas y algunos espectaculares en prácticamente por todo el estado. Lo que se sabe, es que esa presencia estatal contrasta con la ausencia local. Es bien sabido también que en el norte, el malovismo no es poco y que a Mario no lo dejan crecer en su terruño, dicen los que saben, que sin un buen pacto interior la famosa “senaduría” puede estrellarse en las torres del cerro de la memoria. Luego le seguimos...
 

viernes, 30 de junio de 2017

Misteriosa renunciación legislativa

O P I N I Ó N 

                                                                                                             Jesús Rojas Rivera

El PRI ya no quiere revisar las cuentas públicas, prefiere ceder las facultades constitucionales para revisar, discutir y en su caso aprobar o desaprobar las cuentas públicas del gobernador, los presidentes municipales y los órganos autónomos a la Auditoría Superior del Estado. En un acto nunca antes visto en México, renuncian a uno de los principios parlamentarios más importantes. ¿Cuál será la razón de fondo?

En meses pasados se habló mucho de que al Revolucionario Institucional y al Gobernador les salió muy caro asumir los costos políticos de la última votación de las cuentas públicas. La circunstancia los puso entre la espada y la pared: por un lado, de aprobar la cuenta pública de Malova, el Gobernador y su equipo estarían imposibilitados para culpar a los salientes de los desórdenes y desfalcos en los que ha fincado sus escusas para justificar la falta de resultados. Por el otro, al votar en contra, tal como lo hicieron, la cuenta pública abrió heridas al interior del PRI que siguen vigentes y tardarán mucho en sanar.

En el tablero de control del PRI se advierte una nueva escaramuza, saben que este nuevo intento de sumisión legislativa saldrá caro, que la oposición busca exhibir que los diputados de la LXII estarían entregando en complicidad con el Ejecutivo una de las facultades más importantes para el contrapeso del poder en Sinaloa, en el argumento endeble de la “despolitización de las cuentas públicas” y “la revisión en criterios objetivos y profesionales”.

Algunos han comprado el falaz argumento, suponiendo ilusamente que sacándolas de la discusión de la Soberanía, por arte de magia las cuentas públicas serán valoradas con profesionalismo y seriedad, olvidando los escándalos de la Auditoría que han dejado a la institución como una entidad carente de total autoridad moral para llevar las funciones primordiales contra la corrupción y el abuso. ¿Ya no se acuerdan?

En el Congreso ya se cantaron las posturas, el PRI, PAS y los satélites van en bloque, aseguran aprobarán la iniciativa propuesta por la comisión. Mientras que la oposición PAN, Morena y PRD anuncian que darán la batalla hasta las últimas consecuencias. La opinión pública se divide, los menos informados asumen que lo correcto es restarle facultades el Congreso, los conocedores de la Ley y respetuosos de las instituciones constitucionales dimensionan este movimiento como uno de los golpes más arteros a la soberanía del Congreso. 

Esta vez, al menos, se cuidó la forma. La iniciativa del Gobernador entró por las vías formales y se presentó al interior como parte de los trabajos de la Comisión de Fiscalización. Un punto mínimo pero favorable, que contrasta con las burdas estrategias a las que el equipo de Quirino nos estaba acostumbrando.

Del proyecto de modificación puedo decir que no le ayuda nada a Sinaloa, que sacar del Congreso la discusión de las cuentas públicas es llevarlas al terreno de la secrecía y la opacidad, y con ello se evita que los diputados de oposición denuncien en tribuna casos de corrupción y abusos que la ciudadanía merece conocer.


Si en otros tiempos los diputados hubieran sacado del Congreso la discusión de las cuentas, nunca nos hubiéramos enterado de los desvíos de recursos en la obra pública de El Fuerte, los despilfarros de Chenel en Angostura, los abusivos gastos en gasolinas de Arturo Flores en El Rosario, del “hackeo” de Bonifacio Bustamante en Escuinapa, los tramposos contratos para “recuperar” pagos prediales de Arturo Duarte en Los Mochis, los extraños arrendamientos automotrices en Mazatlán, o los absurdos gastos en promoción personal de Sergio Torres Félix. Quitar la voz a los diputados en un tema tan importante es alejar de la atención pública todos los casos venideros, porque podemos estar seguros que la corrupción, el despilfarro y el abuso no terminarán por decreto. Luego le seguimos…