viernes, 22 de septiembre de 2017

Frida Sofía, el espejo de nuestra mexicanidad

OPINIÓN

                                                                                                           Jesús Rojas Rivera

Frida Sofía es la esperanza depositada en una teleserie, el reflejo de nuestra mexicanidad. Pero la culpa no es de los guionistas, es de nosotros por volver a creer en lo mismo. Ahora vendrá lo que ya sabemos: la mística nacional dirá que fue un pequeño fantasma, pondrán fotos, videos, harán programas especiales y llamarán a expertos al debate que conducirá Carlos Trejo con un grupo de chamanes para realizar así los peritajes que resolverán, por fin, el misterio de una manera “clara y científica”. 
Y seguiremos ahí, discutiendo lo que no tiene remedio, sintiendo desilusión, precisamente por ilusos. Pronto vendrán otros temas que desplazarán las planas de la niña, pasarán cinco, diez y muchos años más, la leyenda quedará en lo de siempre, un capítulo nuevo en el anecdotario mexicano de las desgracias.
Al paso de los días dejaremos de hablar de héroes, donativos y reconstrucción para dar paso al resolutivo final del misterio de Frida, que al igual que Monchito del 85, son reales y existen como reflejo de nuestra mexicanidad en todas sus letras.
Buscando la verdad histórica de Frida, nadie hablará de los peritajes sobre las estructuras colapsadas y el riesgo en el que quedaron miles de construcciones que, como sucede de sismo en sismo, solo se le da una repintada y resanada.
De las alarmas sísmicas y los protocolos de protección civil discutiremos poco, eso suele ser un tanto aburrido. Practicaremos simulacros de evacuación unos meses, solo mientras tratamos de olvidar este doloroso capítulo nacional.
Centralizaremos los apoyos, emulando el centralismo financiero que México ha practicado por años, para reconstruir nuestra capital y ya de lo que sobre, si bien nos va, se irá a Puebla, Morelos, Oaxaca y Chiapas. En poco tiempo levantaremos memoriales en los que aparecerán los nombres de los caídos menos el de Frida Sofía, porque los pequeños fantasmas son de anecdotarios, más no de monumentos.
Seguiremos pensando si fue buena idea o mala idea donar recursos económicos a los Topos rescatistas, porque los otros Topos dicen que ciertos Topos no son en realidad Topos de probada honestidad, y llaman a diffundir una campaña para no darle dinero a los Topos que no son ellos sino otros, logrando que al final nadie done, ni para unos, ni para otros. 
Discutiremos, con razón o sin ella, sobre el financiamiento de los partidos políticos, pediremos, sea la cantidad que sea, un 20 por ciento, 30 por ciento o 50 por ciento de los recursos asignados a ellos para la reconstrucción de lo destruido, sin monto aun cuantificado. Los más entrones diremos que de una vez entreguen todo el dinero y de ser posible que se eliminen los institutos políticos para siempre. Nuestro coraje debe llevar una causa y los partidos son hoy un blanco fácil para descargar nuestra furia.
El terremoto nos sacudió tanto la cabeza que olvidamos por completo que el proceso de construcción de nuestras instituciones electorales tardó casi 25 años. Nadie recuerda hoy las consignas de 1979, donde la exigencia mexicana era precisamente permitir la conformación de partidos plurales para la legítima competencia electoral. ¿Alguien desea regresar al monopartidismo?
Frida Sofía es un gran espejo donde reflejamos nuestra mexicanidad, dolorosamente, 32 años después de Monchito la tierra tembló de nuevo en nuestra Patria y nosotros los de entonces seguimos siendo los mismos en solidaridad y misticismo, construyendo ficciones y tambaleando instituciones, creyendo en la bondad del que llama a violar la ley para ayudar al necesitado. Políticos con vocación de Malverde, el santo patrono del que roba y reparte. Somos el México mágico que aún en la desgracia desprecia la legalidad porque sigue soñando en caudillos mesiánicos que reinventen la Nación de un plumazo. Luego le seguimos...

viernes, 15 de septiembre de 2017

Yudit del Rincón: Mujer en rebeldía

OPINIÓN

                        JESÚS ROJAS RIVERA 

En marzo de 2009 llegué al Congreso de Sinaloa por invitación del Diputado Villagrana, electo por mayoría en mi distrito electoral del sur de Sinaloa. La coordinadora del Grupo Parlamentario de Acción Nacional era la Diputada Yudit del Rincón, me entrevistó leyendo mi currículo. “Te voy a dar una oportunidad, un mes a prueba, el contrato te lo debes de ganar dando resultados, me gusta tu currículo, pero no me impresiona, en la política los papeles sirven de picaporte pero las capacidades de ancla, o demuestras lo que tienes o te vas”. Así comencé mi carrera de asesor parlamentario, a la Diputada Del Rincón no le importó que no militara en su partido, en cambio me pidió tres cosas: eficiencia, prudencia y disposición para aprender “política fuera de libreto”.
 
Según los medios de aquella época, el nombramiento me convertía en uno de los asesores titulares más jóvenes del Congreso y a ella la coordinadora que había apostado por la juventud; las cosas no eran fáciles, la oposición tenía un frente abierto con el Gobernador Jesús Aguilar Padilla y Yudit comandaba una oposición crítica, beligerante y hasta cierto punto contestataria. 
Un día la Diputada le cuestionó en tribuna al Alcalde de Culiacán, Jesús Vizcarra Calderón, que de qué servían tantas calles pavimentadas si eran depositarias de cientos de cruces y cenotafios para recordar a los hijos que mueren. “A usted no le pesa, nos pesan a nosotras porque nosotras los parimos”, dijo incendiando la tribuna con su inconfundible voz.
 
Así era ella, valiente y claridosa. Defendiendo siempre sus ideales, correctos o incorrectos, se enfrentó contra los poderosos pero también pactó con ellos. Era hábil para construir puentes de diálogo e interlocución, conocía de política y tejía fino, el compadrazgo con Aarón Rivas no era del gusto de muchos panistas, pero ella solía decir “me vale madres, mi compadre es gente con la gente”.
 
Pero su personalidad también la llevó a correr riesgos, en junio de 2009 denunció en tribuna una red de prostitución en la Universidad Autónoma de Sinaloa, en su peculiar estilo discursivo solicitó a la Procuraduría General de Justicia, a las autoridades universitarias y al Instituto Sinaloense de las Mujeres “una investigación a fondo para dar con los responsables”. Dijo desde la tribuna más alta del estado que la red involucraba, según denunciantes, “a funcionarios educativos, incluso hacen referencia a un Diputado de la anterior Legislatura y a otro de la presente. Esto resulta alarrmante, porque atenta contra la honorabilidad que debe observarse por todos los integrantes de esta representación popular”. De inmediato los reflectores apuntaron al hoy Alcalde y entonces Diputado Jesús Valdés Palazuelos, y a Gomer Monárrez Lara.

 
Esa era Yudit, la que no se intimidaba y exigía, la que levantó de su asiento en un evento cívico a un militar General de División que estaba ocupando el espacio que le correspondía a la Presidenta de la mesa Directiva del Congreso. “Con permiso mi General, este lugar es de la Presidenta”, dijo provocando un caos en los protocolos del equipo del Gobernador. 
 
Descansa en paz Yudit del Rincón, una mujer polémica, respetada y criticada que nunca dejó de luchar por sus convicciones, una panista de época que sin duda será recordada por muchas generaciones de políticos. El espacio que deja en la vida pública será difícil de llenar, porque como ella misma lo dijo: “las mujeres estamos ganando espacios y los ocupamos, pero no nos estamos preparando para llenarlos, ese es el gran reto, mujeres que sepan mandar”. Luego le seguimos...
 

viernes, 8 de septiembre de 2017

El Frente Ciudadano

OPINIÓN

                               Jesús Rojas Rivera 

Se concretó, al menos eso hicieron saber los dirigentes nacionales del Partido Acción Nacional, de la Revolución Democrática y Movimiento Ciudadano ante el órgano electoral INE cuando a mediados de la semana presentaron su carta de intención para conformar un frente común en las elecciones de 2018. 
 
La noticia, que ya se esperaba pero no se dimensionaba, cayó como balde de agua fría en la cúpula del Movimiento de Regeneración Nacional, que encabeza el candidato de la eterna campaña Andrés Manuel López Obrador. El tabasqueño sabe que ante la conformación de este frente opositor, sus aspiraciones presidenciales comienzan a desquebrajarse al aparecer en la opinión pública otra opción para encauzar el coraje social que suma el PRI por múltiples razones, la principal de ellas, el ejercicio de Gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto. 
 
En el PRI también se preocuparon, los estrategas nacionales saben de números y entienden que las alianzas dan amplias posibilidades de triunfo en procesos electorales con márgenes cerrados. Ellos mismos han logrado con la hermandad del Verde Ecologista y Nueva Alianza tejer triunfos electorales que solos jamás hubieran conseguido. Las alianzas electorales entre partidos políticos son ejercicios pluralistas que pueden servir a la democracia en algunos contextos y para determinados fines según el politólogo estadounidense Robert Dahl. Las alianzas, frentes y coaliciones siempre serán criticadas por aquellos que quedan fuera de ellas.
 
La alianza PAN-PRD-MC suma 15 gobernadores en funciones: Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, CDMX, Durango, Guanajuato, Michoacán, Morelos, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, Tabasco, Tamaulipas y Veracruz. En diciembre está por tomar posesión otro aliancista en Nayarit, por lo que la alianza llegará con 16 entidades del país, sin contar Coahuila que sigue en disputa en tribunales.
 
Morena no gobierna en ningún estado, sus liderazgos estatales son marginales, la fuerza innegable está en la figura de su candidato presidencial, el partido de Andrés Manuel crece pero no permite el surgimiento de figuras de contrapeso porque todos los esfuerzos están enfocados en ganar la elección del 2018. En Morena saben de las debilidades locales, saben que en los grandes centros electorales o las ciudades con mayores padrones no tienen presencia suficiente, salvo en la Ciudad de México, donde la ruptura con Monreal pone en riesgo el llamado “proyecto alternativo de Nación”.
 
El PRI mantiene controles en las entidades donde gobierna, pero la “gran estrategia” ante el descrédito de la institución es postular a un no priista, para lo cual tuvieron que reformar los estatutos del partido hace más o menos un mes. La puerta está abierta ahora, para ciudadanos, porque los priistas cargan con la pesada losa de la “quemazón” presidencial. El tufo a corrupción e ineficiencia que Enrique Peña Nieto impregna en cada candidato del tricolor. 
 
Nace pues el Frente Ciudadano pero tiene por delante mucho por sortear, lo primero y más importante será la definición del candidato o la candidata a postular. Además del reacomodo de los escenarios locales, cosa que no se antoja nada fácil. En Jalisco por ejemplo, Movimiento Ciudadano tiene en Enrique Alfaro a un candidato sumamente competitivo pero está peleado a muerte con las estructuras del PAN. La operación de esas negociaciones serán fundamentales porque esa entidad es una de las más importantes para definir la Presidencia de la República. 
 
Lo dije hace unos días, si el Frente Ciudadano se convierte en una plataforma plural de participación política, que convoque en él y de espacio en las boletas electorales a ciudadanos de probada honestidad y gran respaldo popular, como académicos, líderes sociales o gremiales, empresarios, líderes de opinión y/o políticos de la nueva generación, no tengo duda que su camino será ascendente. Pero si por el contrario, es solamente un espacio para el reparto cuotas entre naranjas, azules y amarillos, tendrán muchas complicaciones para concretar los fines de todo partido, frente o coalición. La única forma de ganarle al popular tabasqueño es construyendo una ruta de triunfos locales que en suma logren una mayoría en la plana nacional. ¿Quiénes encabezarán esos esfuerzos? ese es el verdadero tejido fino rumbo al 2018. Luego le seguimos...
 

viernes, 18 de agosto de 2017

Memorias de la izquierda mexicana I

OPINIÓN

                                                                                                                            Jesús Rojas Rivera

Fue en la reforma político electoral impulsada por José López Portillo en 1976 que los partidos políticos en México se consideraron “instituciones de interés público”. De entonces para acá el derecho electoral en nuestro país ha dado giros insospechados para aquellos lejanos tiempos del partido hegemónico.
 
Cuando el Estado mexicano concedió a los partidos una serie de derechos y prerrogativas, el sistema político mexicano comenzó a cerrar la puerta al radicalismo, fue un proceso para incluir dentro de la incipiente vida democrática a las diversas fuerzas políticas que buscaban o simulaban buscar el poder.
 
Recuerda el profesor José Woldenberg que el PSUM fue el primer intento por unificar las izquierdas en México. En 1982 esa institución política realizó su primera campaña sumando en sus expresiones al Partido Comunista Mexicano, Partido del Pueblo Mexicano, Socialista Revolucionario, Movimiento Acción Popular y a la expresión Acción y Unidad Socialista. Esta fue, según el autor de “La transición democrática en México”, la primera fusión de partidos, agrupaciones y expresiones más diversa de la izquierda en los preludios de un proceso electoral.
 
Pero por supuesto que no toda la izquierda se agrupó en torno a Arnoldo Martínez Verdugo, destacado sinaloense que desde muy joven se adhirió a las filas del Partido Comunista Mexicano. Fue el propio Martínez Verdugo quien encabezó con gallardía y entereza verdaderas luchas de la izquierda para dar espacio a la participación política de las fuerzas de oposición al sistema presidencial, dentro de las recién nacidas instituciones electorales mexicanas.
 
La izquierda de nuestro país tiene por tradición la fragmentación y la pulverización pragmática de sus movimientos. Para aniquilar la unidad de las izquierdas, Rosario Ibarra de Piedra se postuló por el Partido Revolucionario de los Trabajadores y Cándido Díaz Cerecedo por el Partido Socialista de los Trabajadores.
 
Seguramente a muchos de sus ahora seguidores ya se les olvidó, pero mientras que en México la izquierda apenas dibujaba sus esquemas de participación en los procesos electorales, cargando en ellos sus primeras traiciones y sabotajes, un joven tabassqueño llamado Andrés Manuel López Obrador comenzaba su carrera como orador y versista en el Partido Revolucionario Institucional.
 
La izquierda polvorón no dio sorpresas en las elecciones de 1982, Miguel de la Madrid arrasó con toda oposición logrando el 68 por ciento de la votación, el PAN alcanzó poco menos del 16 por ciento, el PSUM el 3.48 por ciento, el PRT el 1.84 por ciento y el PST 1.74 por ciento. Andrés Manuel López Obrador festejaba el triunfo de Miguel de la Madrid en Tabasco y se encaminaba a brindar discursos de felicitación al nuevo Presidente de México.
 
Cuando escucho a algunos militantes de Morena hablar de Andrés Manuel como un reformador de la izquierda, pienso en estos momentos de la historia de México cuando el ahora líder del Movimiento de Regeneración Nacional era un arengador tabasqueño para los intereses del partido hegemónico.
 
Ahora que Rosario Ibarra lo acompaña en su eterna campaña, me gustaría preguntarle en dónde estaba él cuando ella recorría México buscando votos para la izquierda. En 1982, la izquierda comenzó un camino en la construcción de un México plural, muchas vidas costaron los triunfos de las primeras expresiones auténticas de la izquierda mexicana. 
 
Hoy, a la luz de la historia es que entiendo por qué López Obrador y su movimiento no pueden aglutinar todas las fuerzas políticas de izquierda. La política cobra fracturas, no todos perdonan como Rosario Ibarra, algunos tienen memoria y no olvidan que mientras ellos luchaban para abrir boquetes en el sistema, otro allá en Tabasco les hacía campaña en contra, sirviéndole a lo que ahora tanto detesta. Luego le seguimos...

viernes, 11 de agosto de 2017

Márquez, Julión y el PRI ¿Culpables o inocentes?

OPINIÓN

                                                                                                              Jesús Rojas Rivera

En marzo de 2015 en este mismo espacio escribí una columna titulada “Julión es ejemplo, Carmen será diputada”, y hablaba del reconocimiento que Enrique Peña Nieto había hecho sobre el cantante Julión Álvarez a quien por aquellas fechas se refirió como “un joven talentoso, que ha destacado, que ha representado a su tierra”. El titular del Ejecutivo concluyó señalando que le daba gusto que el cantante fuera “un ejemplo para la juventud mexicana”.
 
Julión Álvarez se convirtió en el cantante favorito del PRI. Manuel Velasco, Gobernador de Chiapas, lo contrató como la voz e imagen de la campaña de promoción turística “Chiapas nos une con su grandeza”. El cantante de baladas norteñas, cumbias y narco-corridos también ha sido contratado por el Gobierno de la sureña entidad para amenizar eventos oficiales, no sólo allá, también en Jalisco, pues Aristóteles Sandoval presumía la relación de amistad con el ahora vinculado en lavado de dinero. En Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel anunció con bombo y platillo su presentación durante las festividades del mes patrio. Julión es el cantante de moda que no puede faltar en las fiestas y reuniones de la clase política priista, misma que hoy comienza a darle la espalda. ¿No que muy amigos?
 
Como balde de agua fría cayó en la oficina de comunicación “estratégica” de la Presidencia de la República la noticia de que dos figuras públicas aparecían vinculadas a actividades delictivas de un cártel según el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. La absurda decisión de bajar una foto del Presidente, el Gobernador de Chiapas y el cantante de las redes sociales de los funcionarios fue un acto de desesperación que sigue hasta hoy dando más pérdidas que ganancias. ¿Era esto necesario?
 
La comunicación gubernamental del Gobierno federal, en particular la de la Presidencia de la República, nunca ha servido de mucho, ha sido su verdadero talón de Aquiles. Un error en las decisiones de comunicación es un asunto de poca importancia entre los más cercanos al Presidente, nadie en todo el periodo ha podido encontrar un esquema eficiente para mejorar la imagen de Peña Nieto, quien, dicho sea de paso, es el Presidente peor evaluado en la hhistoria moderna del país. 
 
Ayer por la mañana leía la columna de Jorge Fernández Menéndez describiendo las supuestas relaciones criminales entre prominentes personajes del mundo artístico y deportivo con grupos de la delincuencia organizada en Jalisco. Suposiciones más o menos ciertas, que no tienen fundamento jurídico alguno. Hasta hoy, no sabemos de manera oficial la existencia de ninguna carpeta de investigación abierta en México contra el futbolista Rafael Márquez y el cantante grupero Julión Álvarez. Pero eso no es de ahora, siempre pasa en nuestro país. La mayoría de los señalados por delitos de tráfico y lavado de dinero en EU muy pocas veces tienen investigaciones de este lado de la frontera.
 
En estricto sentido, ni el futbolista ni el cantante tienen, hasta hoy, culpa alguna o pena qué purgar en el sistema de justicia mexicano. Sin afán de sonar a abogado del diablo, debemos entender que la justicia no se fundamenta en dichos y las acusaciones no se sostienen con notas periodísticas. 
 
La culpabilidad o inocencia de los involucrados no pasará por el juicio de columnistas o periodistas de espectáculos, el tema de fondo debe atenderse en las cortes y tribunales competentes, fundarse en el derecho penal e internacional para dirimirse en litigios donde sean las instituciones las encargadas de dictar sanciones o absoluciones para los ahora señalados.
 
En términos del jurista Ignacio Burgoa Orihuela, la justicia no se da por gusto o por capricho, la justicia se logra cuando cada individuo tiene de las instituciones lo suyo, y en este sentido, les guste o no, Julión y Márquez son hasta hoy inocentes. Luego le seguimos..

viernes, 28 de julio de 2017

El PRI a favor: ¿Con qué argumentos?


O P I N I Ó N

                                                                                                                                 Jesús Rojas Rivera

Por varios años he participado en un proyecto de la Asociación Civil “Nada Nos Detiene” denominado “Incubadora de legisladores”. He tenido la oportunidad de exponer ante varias generaciones de jóvenes un tema que me gusta mucho, al cual he denominado “Funciones legislativas”. 

Las funciones legislativas no son otra cosa que las tareas del Poder Legislativo, en el sistema político mexicano estas son múltiples y diversas. Por mencionar algunas, además de tareas propiamente legislativas –de hacer, modificar, o derogar leyes-, nuestros Congresos tienen funciones administrativas, presupuestarias, de control, jurisdiccionales, electorales, entre otras.

Los legisladores sinaloenses saben poco de ellas, estoy seguro que las y los jóvenes egresados del taller-incubadora las conocen mejor que los propios diputados. Lo aseguro porque así se ve, desde las curules sinaloenses se ha renunciado a muchas facultades constitucionales, los diputados dejaron de hacer la tarea del Parlamento para instalarse en el indigno papel de consorte al Ejecutivo. 

Ayer fue la muestra más clara, son facultades del Legislativo las de control del gasto público y las de sanción de los malos gobiernos mediante la votación de las llamadas cuentas públicas, que no son otra cosa sino el estado de resultados que guarda un periodo determinado en el ejercicio de un gobierno. 

El Poder Legislativo se convierte por mandato constitucional en un “vigilante” de los recursos de todos. Cuando el cuerpo legislativo cumple su tarea completa, los indicadores de eficiencia y eficacia gubernamental mejoran sustancialmente, por el contrario, cuando el legislativo permanece distraído de sus funciones de control, la calidad de los gobiernos decae.

A mis alumnos -la mayoría jóvenes que quieren ser diputados en el futuro- siempre les hablo de la importancia del debate parlamentario o la discusión parlamentaria, de las reglas del mismo, de los cánones y tradiciones que enmarcan esta parte dogmática de las tareas legislativas. La tribuna es un lugar extático, a mi gusto, la parte más sustancial y representativa de la esencia del poder soberano representado en el Parlamento. 

En la tribuna se delibera y se debate, se argumenta y se convence. En términos del constituyente Félix Palavicini, la tribuna es el espacio de la “verdadera voz de la soberanía”. Nuestro país y nuestro estado tienen una nutrida lista de elocuentes oradores. Sin hacer juicio de sus postulados o posturas ideológicas, me vienen a la memoria nombres de grandes legisladores como Nemesio García Naranjo, José Vasconcelos, Adolfo López Mateos, Vicente Lombardo Toledano, Rodolfo González Guevara, Querido Moheno y Carlos A. Madrazo que, entre otros, hicieron del parlamento mexicano una verdadera ágora.

Ya en los contemporáneos qué decir de don Porfirio Muñoz Ledo, Carlos Castillo Peraza, José González Torres, Rodríguez Prats, Diego Fernández de Ceballos o Beatriz Paredes Rangel. 

Más allá de lo votado ayer, que es de por sí penoso, lo más lamentable es la decadencia en los liderazgos del PRI. La institución política no debatió, rompiendo la tradición legislativa. Ni uno solo de los legisladores pudo sostener los argumentos de sus decisiones, ni uno solo de los diputados del PRI pudo decirle a los sinaloenses el porqué del sentido de su voto en favor de las cuentas públicas de Malova.

En Sinaloa destacaría las intervenciones de Francisco Javier Luna Beltrán quien nunca rehuyó a la tribuna, ni en los momentos más difíciles de su legislatura, cuando los comuneros de la presa picachos tomaron literalmente el Congreso haciendo un plantón permanente en las instalaciones legislativas. No recuerdo el uso de la fuerza pública o la prohibición del acceso a los manifestantes. La novata legisladora Irma Tirado debería acudir a la experiencia del oriundo de Matatán para que le enseñe un par de cosas: la templanza ante la protesta y la defensa con elocuencia de lo votado, cosas que de las que evidentemente carece la coordinadora mazatleca. Luego le seguimos...

viernes, 21 de julio de 2017

Crónica de una infamia anunciada

OPINIÓN

                                                                                                                     Jesús Rojas Rivera

Miércoles 19, 10:48._ Con más de cuarenta minutos de retraso y previo al comienzo de los trabajos de la Comisión de Fiscalización en el Congreso, el Diputado José Menchaca López ordenó suspender toda transmisión en vivo argumentando que las reuniones de Comisión para discutir las cuentas públicas deben ser privadas. Comenzaban a sonar los primeros tambores de guerra.
 
Miércoles 19, 13:05._ Los integrantes de la Comisión discuten y votan el dictamen del segundo semestre de la cuenta pública de Mario López Valdez. Los diputados Zenén Xóchihua del PAN, Víctor Corrales del PAS, Crecenciano Espericueta del Panal y Ana Cecilia Moreno del PRI votan en contra y se da por rechazado el dictamen 4 votos a 3. Una misteriosa llamada al celular de la legisladora tricolor cambiaría la historia. 
 
Miércoles 19, 13:47._ Cabizbaja, atendiendo las instrucciones de “la llamada”, la Diputada pide a la Comisión reconsiderar el sentido de su voto, dando revés, se desdice y en un acto nunca antes visto en la historia parlamentaria sinaloense, se modifica la tabla de votación quedando aprobada en la Comisión la cuenta pública del último semestre del Gobierno anterior. La cara de la Diputada desdibujada en vergüenza y tristeza, no daba crédito, ella era la pieza sacrificada en el tablero.
 
Jueves 07:00._ En los noticieros radiofónicos se anunciaba un día complicado, la prensa escrita daba cuenta de la importancia de la decisión que se tomaría en el recinto. La reforma del artículo 37 Constitucional en el Congreso de Sinaloa sería un parteaguas en el acomodo de las fuerzas políticas al interior de la cámara. Se movilizaban los periodistas a cubrir el evento que llenaría las portadas de este día. 
 
Jueves 09:00._ Desde temprano el recinto legislativo fue cerrado a cal y piedra, difícil el acceso incluso para los trabajadores del lugar. Días antes, por redes sociales diferentes organismos de la sociedad civil se habían convocado para estar presentes. Comenzaban a llegar ciudadanos, líderes empresariales y miembros de distintas ONG’s. Los mandaron a “gayola”. 
 
Jueves 11:04._ Da inicio la sesión, los gritos en la gradería dificultan el pase de lista y la lectura del acta de la sesión anterior, los radicales lanzan granos de maíz al pleno, los ánimos se caldean. El trabajo en el recinto se dificulta. Se llama al orden, ppero impera el caos.
 
Jueves 11:36._ Cual protestante antitaurino de los que en días de plaza se lanzan al ruedo para impedir la lidia, un espectador salta a la tribuna gritando consignas contra los diputados, es perseguido y sometido, se declara un receso previo a la votación del artículo 37. Los ánimos en el Congreso arden.
 
Jueves 12:08._ Sube a tribuna el primer orador en contra del dictamen. Carlos Castaños Valenzuela, líder de la bancada azul arremete y fustiga con elocuencia. “Qué razón tenía el prócer de Guelatao que a tantos años de su muerte, la vida pública guarda especímenes que por salvar sus privilegios entregaron el decoro. Hoy en la ilegal aprobación de este dictamen Sinaloa regresa a los tiempos donde el Gobernador mandaba enmudecer a la Cámara porque la oposición le era incómoda”. Sus palabras estremecieron el recinto y sumieron en sus asientos a la mayoría. 
 
Jueves 12:26._ Toman la tribuna la Diputada Merary Villegas de Morena, el Diputado Xenén Xóchihua del PAN, el joven legislador Jesús Rendón de Morena, cerrando la lista Juan Pablo Yamuni, quien invocó jurisprudencias y anunció que la oposición acudirá a los tribunales a “enmendar los actos de ilegalidad en este proceso legislativo”.
 
Jueves 12:45._ Declarado el punto suficientemente discutido se procede a la histórica votación: 10 diputados se pronuncian en contra, 27 siguen la línea del Gobernador en favor. El PRI, en contubernio con el PAS, hizo lo suyo. Pero la gran sorpresa la dio el Diputado Jesús Ibarra del partido Nueva Alianza, quien votó en contra de la línea oficial dejando en claro que al menos uno de todos escuchó el clamor de sus electores y dio muestras de altura al actuar con sobrada dignidad. Para entonces todo estaba consumado, será la historia quien los juzgue. Luego le seguimos...